¿Gananciales o separación de bienes?

El régimen económico en el que una pareja contrae matrimonio siempre es un punto peliagudo que a la mayoría no les gusta tratar, pero es necesario. Es importante estudiar las diferentes posibilidades para no tener problemas luego, porque aunque todo el mundo se case con la ilusión de que sea para siempre, hay que ser conscientes de que esto no siempre es así.

Por muy enamorados que estéis, necesitáis tener muy claros los aspectos económicos de la “sociedad” que estáis formando porque si no, una ruptura podría acabar convirtiéndose en un tormento. Y sabemos que de por sí lo es, así que ¿por qué complicarlo más?

Si te casas en gananciales, todos los bienes y ganancias que generéis a lo largo de vuestro matrimonio, serán comunes, independientemente de que procedan de uno o del otro. Por consiguiente, en caso de divorcio, cada uno recibiría la mitad de todo, pudiendo establecerse ciertas pautas o excepciones.

Si antes de la boda, no realizáis las capitulaciones matrimoniales, se aplicará por defecto el régimen de gananciales.

Otra opción es hacer la separación de bienes, en cuyo caso cada uno se quedaría con la parte que ha aportado al disolverse el matrimonio, es decir, todo lo que tuviera antes de casarse sumado a lo adquirido por compraventa, donación, etc.

El último sistema es el de participación, según el cual, aunque hay separación de bienes, el cónyuge tiene derecho a participar de las ganancias de su pareja durante el tiempo en que hayan estado casados.

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